Proceso para hacer una crítica
Cómo se evalúa una crítica musical

4
3
2
1
Criterios

EXCELENTE

MUY BIEN

MEJORABLE

FLOJO

Expresión escrita
o redacción
Expresa las ideas con claridad y riqueza de vocabulario.
Expresa las ideas con claridad pero tiene un vocabulario restringido.
Muestra confusión en algunas ideas pero intenta utilizar un vocabulario adecuado.
No muestra con claridad las ideas y utiliza un vocabulario restringido.
Organización/
Estructura
Está estructurado en párrafos con el contenido propuesto en cada caso.
La mayoría de los párrafos tiene el contenido propuesto.
Algún párrafo tiene el contenido propuesto.
Ningún párrafo tiene el contenido propuesto.
Percepción
musical
Percibe numerosas características y están bien relacionadas.
Percibe muchas características pero no están relacionadas entre sí.
Percibe algunas características y están bien relacionadas.
Percibe algunas características y no las relaciona entre sí.
Originalidad/
Fuentes de información
Emplea frases elaboradas con sus propias palabras basadas en fuentes de información.
La mayoría de las frases están elaboradas con sus propias palabras pero otras están copiadas.
Algunas frases son originales pero la mayoría no.
No emplea frases utilizando sus propias palabras.
Crítica musical comparada de dos versiones de la canción “Summertime”
Summertime es una canción compuesta por George Gershwin, cuyo olfato melódico nos dejó otros éxitos como I got rhythm o Fascinating rhythm, aunque en el mundo de la música es más conocido por su Rhapsody in blue. El tema pertenece a la ópera Porgy and Bess, un intento del compositor de fusionar la tradición operística con el empuje naciente del jazz de la década de 1930, y de ella se afirma que hay más de 25.000 versiones.
La primera que hemos escuchado, interpretada por la vocalista Ella Fitzgerald y el trompetista y cantante Louis Armstrong, fue grabada en los años 50 aunque llevaban más de 20 años colaborando juntos y eso se nota en la compenetración que se percibe entre los dos, sobretodo al final. Tiene un comienzo ad limitum que crea una atmósfera de incertidumbre, casi mágica, con un sonido de vibráfono oscilando entre dos notas que crea un clima expectante de tal manera que, cuando la trompeta de Armstrong desgrana las primeras notas del tema, se impregna de ese ambiente misterioso. Luego Ella Fitzgerald canta el tema con ese carácter pausado que marca el acompañamiento orquestal pero con un gusto innegable. La repetición en la ronca voz de Armstrong contrasta, además del timbre y del registro, en la longitud de las frases, ahora más cortas. Para el final Fitzgerald nos reserva una elaboración propia de la melodía, tan bella como el original.
La versión de Charlie Parker, saxofonista de jazz ligado al estilo bebop, es más corta debido, en parte, a su tempo. Después de una breve introducción orquestal, el tema es elaborado desde la primera nota aunque no con la exuberancia de otros temas, respetando el carácter de la pieza original. Esto quizá sea debido a que se trata de un arreglo orquestal donde el solista se encuentra con menos libertad para improvisar. Solamente al final la orquesta para y Parker tiene la oportunidad de desplegar su virtuosismo y musicalidad.

Crítica musical comparada de dos versiones de “Swing low, sweet chariot”
Information


La canción “Swing low, sweet chariot” es un espiritual negro americano cuya primera grabación se efectuó en 1909 y desde entonces se han hecho múltiples versiones, desde una para arpa o para dúo de violín y guitarra pasando por otra para soprano y orquesta o con ritmo de reggae.

La primera versión que hemos escuchado presenta una variedad de recursos que no es propia de la música a capella, en parte porque las voces se comportan como instrumentos en muchos momentos. Comienza con una improvisación del cantante sobre un fondo lento del coro con la letra del estribillo. Después cambia el tempo y se separan las dos partes hasta el punto que coro y solista parecen seguir caminos opuestos en un alarde de contrapunto, acrecentándose esta sensación a medida que se acerca el final.

A pesar de ser la misma canción suena muy distinta la versión para cantantes, piano, batería, bajo y órgano. El acompañamiento instrumental forma un fondo sonoro homogéneo sobre el que improvisa el cantante solo salpicado de pequeños motivos melódicos del piano o del órgano.

Comparándola con la segunda versión, en la que apenas cambia el panorama sonoro, la primera consigue crear varias formas de contraste, la ya citada entre solista y coro, la alternancia entre homofonía, contrapunto y melodía acompañada, el cambio en el diseño de acompañamiento y la aparición de palmas a contratiempo en determinados momentos. Sin embargo sí que tienen en común la relación de pregunta-respuesta que se establece entre las improvisaciones del solista y el coro en los dos casos.




Crítica musical comparada de dos versiones de "Scarborough fair"

Hemos escuchado dos versiones de “Scarborough fair”, un tema de origen inglés que nos transporta a los mercados medievales con su aroma a perejil, romero y tomillo. Como mucha de la música de tradición oral, esta canción ha sufrido numerosas transformaciones; las versiones que se interpretan en la actualidad datan de finales del siglo XIX y la más conocida es la que el dúo Simon & Garfunkel popularizó en los años 60.

En la versión instrumental, una guitarra toca la melodía sobre un diseño de acompañamiento continuo y muy dinámico que interpreta otra guitarra ya desde el principio. Otros instrumentos como el bajo o la pandereta aparecen fugazmente para darle una nota de color o más empuje en un momento determinado. Hay que destacar la uniformidad que se consigue tanto por la sonoridad de cuerda como por la ausencia de cambios de intensidad.

Por el contrario, la segunda versión ofrece al oyente un panorama más rico en timbres, más variado en el juego de intensidades. Comienza la flauta presentando la melodía sobre un fondo quieto construido con largas notas que emite un sintetizador y que, unido a la ausencia de tempo, produce una sensación de calma y relajación. Luego canta una bella voz de soprano sobre un ligero acompañamiento del arpa. La intensidad va subiendo en cada nueva repetición, alcanzando su punto culminante después de la conmovedora interpretación que hace la flauta, adornando el tema hasta transformarlo y que lleva a la cantante de nuevo al tema pero ahora más fuerte, agudo y emotivo. La canción acaba regresando al ambiente tranquilo del comienzo acompañando a la voz la serena sonoridad del arpa y el sonido infinito del sintetizador.


Crítica musical comparada de tres transcripciones de la Pavana op. 50 de G. FAURÉEl compositor francés Gabriel Fauré creó en 1887, para uno de los conciertos de verano que iba a dirigir Jules Danbé, la Pavana op. 50 para una pequeña orquesta formada por cuerdas, 2 flautas, 2 oboes, 2 clarinetes, 2 fagotes y 2 trompas. Desde su estreno en 1888 disfrutó de éxito y de la misma obra el compositor hizo diversas transcripciones, añadiendo un coro o convirtiéndolo en un espectáculo coreográfico. También se han hecho transcripciones para flauta y piano, para flauta y guitarra o para 4 guitarras.Las tres versiones que hemos escuchado son distintas porque están interpretadas por agrupaciones diferentes, y también porque en cada caso se han tomado decisiones diferentes en cuanto al tempo. En los demás aspectos (ritmo, compás, melodía, armonía) la obra no sufre transformaciones significativas, manteniendo ese carácter delicado de su melodía principal y de sus armonías sugerentes.La interpretación que hace la orquesta filarmónica de Requena, que dura alrededor de siete minutos, permite saborear los distintos timbres por los que fluye la melodía principal, primero flauta, luego oboe y más tarde el coro doblado por la cuerda. Sabiendo que la parte del coro fue añadida después de terminar de escribir la obra no es de extrañar este hecho, es decir, su dependencia de la melodía instrumental, aunque en otros momentos la melodía coral aporta un contrapunto eficaz que aligera la reiteración melódica. Buena la versión de esta joven orquesta, concentrada y solvente, no tanto su coro, muy voluminoso y por ello algo impreciso en algunos pasajes.La segunda transcripción que escuchamos es la única de las tres que no realizó el propio Fauré o, al menos, no hay datos sobre ella. Presenta, según mi opinión, algunas deficiencias. En primer lugar, el desigual volumen que tiene la melodía en algunos pasajes. No parece que haya un equilibrio sonoro entre el acompañamiento y la melodía principal puesto que están sonando con una intensidad parecida. En segundo lugar, aunque el acompañamiento de guitarra es muy efectivo, la melodía cuenta con elementos que una guitarra difícilmente puede dar como son los trinos, que en la versión orquestal hace fácilmente la flauta. La elección del tempo tampoco ayuda a este último aspecto puesto que si lo hubieran ejecutado más lento habría sido más fácil de interpretar. A pesar de estas dificultades la versión de cuatro guitarras produce en ciertos momentos una sonoridad delicada y relajante.La versión original para orquesta interpretada por la NKH Symphony Orchestra de Tokio muestra con la primera una notable diferencia de tempo. Da la sensación de ir un poco acelerada al principio, quizás por haberla escuchado después. Este allegro tiene la ventaja de ofrecer una versión más compacta que alivia, en parte, las continuas apariciones de la melodía. También posibilita la aparición de ritardandos cosa que en la primera versión no se podría hacer por ser tan lenta. La interpretación que hace la orquesta sinfónica de Tokio posee un equilibrio sonoro que no poseen las dos anteriores, donde sus instrumentos se funden con facilidad. Sin embargo, después de escuchar la versión con coro se echa de menos, sobretodo en aquellos pasajes donde aportaba algo distinto. No parece que tenga solo esa función de acompañamiento que le había otorgado el compositor francés.En resumen, tres interpretaciones de tres transcripciones de la Pavana, cada una produciendo su propia atmósfera y seguro que se producirían muchas más con otros tipos de instrumentos. La esencia de la obra resalta en todas ellas y eso prueba el buen hacer compositivo de Fauré, que se vio sorprendido por la calurosa acogida que tuvo.